Ya hemos hablado de las causas por las que las personas pierden el deseo:

Puede deberse al uso de medicamentos, dolor en la penetración, problemas de pareja, laborales…

Pero solemos hablar menos de las soluciones.

En una sociedad obsesionada con el sexo, confesar la carencia de deseo resulta cuanto menos complicado. Las ganas de sexo no aparecen como por arte de magia ni vienen solas.

La libido se entrena y nos toca trabajarla. Aquello que no atendemos, se degrada. Así lo comentamos con la sexóloga Almudena Martínez Ferrer, a la que nuestros oyentes pueden hacer sus consultas en la Clínica Planas.

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13 de febrero, 2020
¿Hay vida después del Satisfyer?
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